MÁS ALLÁ DEL LIDERAZGO |
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La capacidad para liderar, pese a ser considerada por muchos como una habilidad con la que se nace, también se aprende y perfecciona. En este proceso es posible que se le deje de percibir sólo como una capacidad de mover masas, poder de convocatoria, preocupación por el equipo de trabajo, y se le concentre en tareas de mayor envergadura que le permita al ejecutivo desarrollarse, ser integral en varios campos, generar propuestas que hagan crecer a su compañía, ayudarla a cambiar sus falencias por ventajas, y colaborar con su dinamismo para que ésta pueda afrontar los retos que le imponga el camino tan competitivo en la actualidad. Un liderazgo con visión basado en la definición de una lógica de acción. Los expertos en consultoría David Rooke y William R. Torbert señalan en su libro Las siete transformaciones del liderazgo “que la mayoría de los psicólogos de desarrollo concuerda que lo que diferencia a un líder de otro no es tanto la filosofía del liderazgo, la personalidad o el estilo de gestión sino la “lógica de acción interna, la manera en que un líder interpreta su entorno y reacciona cuando su poder o seguridad se ven amenazados. Sin embargo, pocos líderes intentan comprender su propia lógica de acción, y aún menos han explorado la posibilidad de cambiarla. Pero deberían hacerlo porque aquellos que emprenden esta travesía del entendimiento y desarrollo personal, no sólo podrán transformar sus propias capacidades, sino también las de sus empresas. |
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Los autores presentan una topología del liderazgo sustentada en lo que ellos han observado sobre la manera como “los ejecutivos interpretan, personalmente, el mundo que los rodea. De esta manera clasifican a los líderes en 7 categorías cuya lógica de acción es distinta: 1. Oportunistas, 2. Diplomáticos, 3. Expertos, 4. Realizadores, 5.Individualistas, 6. Estrategas y 7. Alquimistas. Explican que “las tres primeras están asociadas a un desempeño por debajo del promedio, las últimas cuatro, con uno medio a alto. Estos estilos de liderazgo no son fijos y los ejecutivos que están dispuestos a desarrollarse a sí mismos y a volverse más conscientes de sí mismos, ciertamente avanzan hacia las lógicas de acción más eficaces. Al trabajar duro y reflexionar sobre sí mismo, un Diplomático, por ejemplo, puede transformarse en un Estratega. Tal vez pocos se conviertan en Alquimistas, pero muchos tendrán el deseo y el potencial de volverse Individualistas o Estrategas, dicen los expertos. |
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